domingo, 17 de julio de 2011

La guerra

Hoy se cumplen setenta y cinco años del inicio de la Guerra Civil. El 18 de julio de 1936 se producirá la reacción popular contra los movimientos militares que se habían iniciado la tarde el día anterior, que desde el principio tuvieron un carácter extremadamente violento, tal y como indicaba el cerebro del golpe, Emilio Mola, en sus directivas al resto de jefes sublevados.

La victoria electoral de las candidaturas de izquierda en febrero de 1936, había acabado por decidir, en favor de la "solución urgente, implacable e irreversible" de Mola, a todos aquellos que se tenían por los amos legítimos y naturales de España - militares, terratenientes, clérigos, aristócratas, empresarios, etc.-.
El 17 de julio, a las cinco de la tarde, se inicia la sublevación en Melilla y se lee el célebre bando del general Franco: "Hago saber: una vez más, el Ejército, unido a las demás fuerzas de la nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de españoles..."
Sólo en la noche del 17 al 18, en aplicación de las antes citadas directivas de Mola, entre doscientas y trescientas personas serán fusiladas en los territorios dominados por los golpistas.

Pese a la increíble torpeza del gobierno de Casares Quiroga, sectores movilizados de la clase trabajadora y la parte del Ejército que decidió seguir fiel a la República, opusieron feroz resistencia a los golpistas, logrando mantener casi todo el territorio en manos republicanas.
La casi completa ausencia de poder que se produjo en zona gubernamental durante varias semanas, incluso meses, favoreció los excesos y venganzas hacia los que intentaban de nuevo arrebatar la libertad al pueblo. Hay que dejar muy claro que, a medida que la República recuperaba sus funciones policiales y judiciales, la represión indiscriminada iba cesando.
No sucedió así en la zona facciosa, que llevó cabo una represión brutal, masiva, planificada, dirigida y prolongada, hasta mucho más allá del final de la guerra.

La acción decidida del pueblo abortó el golpe e inició una guerra de casi tres años, a resultas de la cual España regresó a las catacumbas del pensamiento y el orden político, pagando el peaje de medio millón de vidas y otro medio millón de exiliados, un país en ruinas y cuarenta años de aislamiento.



Una de las fotografías más conocidas: un grupo de Guardias de Asalto, parapetados detrás de un caballo muerto, luchan contra los golpistas en la calle Diputació de Barcelona.